Las madres del siglo XXI ya no se encuentran dedicadas solo al hogar, actualmente desempeñan diferentes roles, estudian, trabajan, son proveedoras económicas y tienen una vida social activa, estas ocupaciones hace que se vea en la necesidad de transferirle al padre de sus hijos o familiares cercanos algunas funciones familiares como es el cuidado y la crianza, actividades que han sido tradicionalmente desempeñadas por ellas. Esta situación ha hecho que la paternidad experimente un proceso de transformación, pues ante la falta de tiempo de la madre para criar y la demanda de los hijos, el padre se ve en el deber de participar activamente.
En la actualidad el padre se ha tornado más ayudante y presente, asiste al nacimiento de sus hijos; desde el comienzo participa activamente en la satisfacción de las necesidades elementales de ellos, los alimenta, les cambia el pañal, los baña, los viste, los consuela cuando lloran, los cuida cuando están enfermos, también le expresa su amor de diferentes maneras: con palabras tiernas, abrazos, besos, entre otras.
El cambio de roles que se están dando actualmente favorece significativamente a los hijos pues cuando el padre ejerce un adecuado desempeño en las prácticas y pautas de crianza, ellos tienen un óptimo desarrollo físico, psicológico y social.
Yarledy Preciado
Terapeuta de pareja y familia


